Tierra de fuego
La tierra roja se mezcla con el aire húmedo.
De las cumbres emergen sombras,
que te rodean, te miran, te guardan,
te buscan y te rescatan,
de este mundo de aires cálidos,
con sabor a frutas y a tierra mojada.
El horizonte te envuelve, la boca se reseca.
Todo es rojo, tú eres rojo,
el viento es rojo. El mundo es rojo.
El tambor suena lento pero ya no lo oyes,
porque tú eres león, agua y arena.
Eres la gacela que vuela.
Eres uno. Eres...África.
@Diego Gavilán Martín

En épocas pasadas los habitantes de Tinajo estaban volcados fundamentalmente a la actividad agrícola, ganadera y pesquera, como única forma de subsistencia, configurando un espacio físico donde se refleja el equilibrio entre el hombre y la naturaleza.
El parque natural de los volcanes cuenta con una superficie protegida de 10158,4 hectáreas, que abarca los municipios de Tinajo, Tías y Yaiza.
Este espacio limita con otros espacios naturales Protegidos: por el oeste con el Parque Nacional de Timanfaya al que envuelve, al sur con el sitio de interés científico de Janubio y al este con el paisaje Protegido de la Geria.

Alberga también en sus acantilados cuevas y zonas abruptas de una gran cantidad de aves marinas y terrestres (pardelas cenicientas, Halcón peregrino etc.) lo que le confiere una valoración científica adicional, por lo que también ha sido declarado zona de especial protección para las aves (ZEPA).

Estos túneles son originados por ríos de lavas fluida que tras su solidificación en superficie continúan fluyendo en su interior dando lugar a ríos de lavas subterráneos, una vez finaliza la emisión el nivel de lava en el interior desciende hasta desaparecer formándose un túnel volcánico.
Es por definición área de sensibilidad ecológica, a efectos de lo indicado en la ley 11/1990 de 13 de julio, de prevención de impacto ecológico y fue declarado por la ley 12/1987, de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias como Parque Natural de La Geria y reclasificado por la Ley 12/1994 de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias como monumento natural.
Las salinas son el espacio físico donde se desarrolla una actividad minera de obtención de sal, a partir de la evaporización del agua marina o la salmuera utilizando la energía solar.
En el municipio de Tinajo existieron unas salinas nuevas llamadas Salinas del Río en la Santa; con una superficie de 84.000 metros cuadrados, construidas en 1920, concretamente en el islote de la Santa.
Estas salinas se distinguen por las curiosas secciones constructivas de los cocederos y sus tajos, compuestos con pequeñas paredes forradas de piedra. Para su construcción se utiliza la piedra y el barro, recurriendo a la cal para la impermeabilización del interior de los canos. El fondo se fabrica con barro apisonado.
Su localización era estratégica pues aprovechaba la pleamar para retener el agua en un estancadero con compuerta, que conectaba con los molinos de viento para bombearla posteriormente.
Con los primeros estadios de la de la industria turística, en los años sesenta las salinas desaparecieron con la construcción de la urbanización La Santa Sport, quedando únicamente los molinos de viento como únicos elementos de esas características construcciones, que hoy podemos apreciar y que son objeto de conservación por sus valores patrimoniales etnográficos.
Otros son los lugares donde se obtenía la sal de forma natural, los habitantes de Tinajo aprovechaban los charcos de sal que dejaba la bajamar, entre los lugares escogidos se encuentra la costa de Teneza, muy óptima por ser accidentada. Hoy en día todavía se desarrolla esta actividad.
Las salinas de Lanzarote fueron una de las mayores fuentes de ingresos a principios del siglo XX, viviéndose una verdadera revolución salinera al ser construidas para abastecer a la industria conservera que se encuentra en alza, además de exportar sal a todos los rincones del mundo; ahora en cambio se encuentran en desuso, abandonadas la mayoría de ellas y otras muchas desaparecidas.
La pesca dependió absolutamente de ellas; enormes cantidades de sal se utilizaban para preservar la pesca en embarcaciones que pasaban largas temporadas faenando en alta mar sin que tuviesen otro medio efectivo para conservar las capturas que la utilización de sal. Más tarde cuando las técnicas modernas de congelación fueron conocidas, la industria de la sal cayó en picado hasta casi la total desaparición.

Fue en la década de los treinta del siglo XX, con las primeras importaciones de camiones, cuando se enarenó de forma mecánica y sistemática ante los beneficios que aportaban las cenizas volcánicas a la producción, al retener gran parte de humedad. De este trasiego de arenas, camellos, burros y camiones Tinajo modificó el primitivo paisaje, conformando una realidad digna de admiración.



En los años 60 y 70 del pasado siglo, algunos políticos y artistas isleños ponen las bases para un desarrollo de la industria turística, acondicionando y poniendo en explotación los Jameos del Agua y Cueva de los Verdes. Más tarde vendría el acondicionamiento de las Montañas del Fuego, surgiendo de esta manera una importante industria turística con una mejora importante en las condiciones económicas de la población.
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